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Desarrollo Territorial desde la primera infancia

Por: Catalina Gómez Toro

Recientemente visitamos en Guatapé la Ecohuerta Semillitas de Amor, proyecto ganador del Premio IDEA al Desarrollo Sostenible 2025. Allí, 250 niños y niñas participan en los procesos de siembra, cuidado y cosecha de hortalizas y plantas aromáticas que luego complementan su alimentación en este Centro de Desarrollo Infantil (CDI).

Invertir en la primera infancia no debe entenderse únicamente como una política social o asistencial; es, ante todo, una decisión estratégica de desarrollo económico.

Como bien lo ha demostrado James Heckman, Premio Nobel de Economía, las inversiones realizadas durante los primeros años de vida generan los más altos retornos sociales y económicos, especialmente en contextos vulnerables. Esta etapa define las capacidades futuras, influye en las trayectorias educativas y transforma el bienestar a largo plazo.

Pero, ¿cómo se traduce esto en el día a día de un municipio? Orazio Attanasio, profesor de Yale, argumenta que los rezagos cognitivos en entornos vulnerables no ocurren por falta de potencial de los niños, sino por la escasez de estímulos de calidad. Es aquí donde cobra valor un proyecto como el de Guatapé: la huerta transforma el espacio físico del CDI en un laboratorio vivo, rico en estímulos visuales, táctiles y cognitivos, mitigando activamente esa brecha de desarrollo en el contexto antioqueño.

Niños y niñas frente a una huerta escolar. Imagen generada por IA.
Niños y niñas frente a una huerta escolar. Imagen generada por IA.

A esto se suma el factor crítico de la seguridad alimentaria. Los también Nobel de Economía Esther Duflo y Michael Kremer han demostrado que las intervenciones directas en salud y nutrición rompen las trampas de la pobreza. Siguiendo la evidencia de Kremer, una mejor nutrición reduce drásticamente el ausentismo escolar, aprovechando así el desarrollo pedagógico. Y, como defiende Duflo, las pequeñas intervenciones focalizadas generan grandes cambios, siendo la huerta un ejemplo de este tipo de intervenciones.

Sostengo que el desarrollo territorial también se construye desde decisiones cotidianas como esta. La innovación social aparece cuando una comunidad entiende un problema, encuentra una solución y logra sostenerla en el tiempo. Ver a los niños cosechar alimentos que luego hacen parte de su propia alimentación permite dimensionar mejor el alcance de decisiones que, aunque parecen pequeñas, tienen efectos profundos en la forma como aprenden, se relacionan con el entorno y construyen hábitos para su futuro.

El Premio IDEA al Desarrollo Sostenible busca precisamente reconocer ese talento que ya existe en Antioquia. En 2025 se postularon 40 proyectos provenientes de ocho subregiones del Departamento y 38 cumplieron los requisitos para evaluación. Más allá del reconocimiento, este premio permite visibilizar soluciones que ya están funcionando y fortalecer iniciativas con capacidad real de transformar vidas.

¡Sembrar hoy en la primera infancia es cosechar el futuro desarrollo de nuestras regiones!

 

* Este contenido es una opinión de colaboradores del Instituto para el Desarrollo de Antioquia y no constituye una posición oficial.